martes, junio 10, 2008

Cuando el cine une al mundo: Pangea Day

Pablo Olmos Arrayales y yo quedamos en realizar una entrevista por Skype, luego de que su corto ¿Por qué lo hago? fue seleccionado para ser exhibido el pasado 10 de mayo en el Pangea Day

La entrevista nunca se llevó a cabo por diversas razones, pero sucedió algo muy bueno: Pablo escribió lo que vivió en aquellos días cuando la idea de que el cine puede cambiar al mundo se difundió al orbe, y la comparte en este blog con nosotros.

Considero, que aunque puede resultar un post bastante largo par algunos, a otros les dará la posibilidad de conocer un poco más de Pablo, quien estudió periodismo en México, y actualmente se encuentra en Málaga, España, en donde recibió la noticia de que su trabajo había sido seleccionado entre los miles que fueron enviados por cineastas de más de 100 naciones del mundo.

Por Pablo Olmos Arrayales
Fotografía: María Vigil-Escalera Rodríguez

Día 1 El viaje

Son las tres de la manana, no he dormido porque me han pedido una propuesta visual para un comercial y tengo que entregarlo hoy, porque en unas horas me voy a Los Angeles, a San Diego. No he terminado de hacer mi maleta, no termino el briefing y no tengo cabeza para nada. Por fin, a las 4 entrego el briefing, duermo un poco y a las 5:50 suena la alarma para bañarme. Abro el agua caliente, la dejo fluir mientras veo correr mis emociones por el desagüe de la ducha. No puedo creer mi suerte, he sido seleccionado, junto con otros 24 directores de 107 paises a formar parte del Pangea Day. El agua no la siento, solo pienso en que en unas horas volaré para allá.

María y Pablo en el aeropuerto de Málaga

Ya he registrado la maleta en el mostrador del aeropuerto, es hora de esperar el vuelo. Como siempre, en la pantalla no aparece la sala de abordar, esto es Málaga, pero puede ser mucho peor, me quejo lo acostumbrado por un viajero promedio. Malaga-París, el viaje no tiene mayor sobresalto que mis ronquidos, lo siento por la gente que me rodea, estoy desvelado. Llego al Charles de Gaulle.

Hace seis meses en este mismo aeropuerto tuve el placer de conocer al mejor Director espanol de la actualidad, Alejandro Amenábar. Le di mi demo reel y él se llevó mi libro de Entrevista con Alfred Hitchcock por Truffaut. Obviamente, le fascina esta literatura y a mi, que se lleve mi libro. Eso fue hace unos meses, ahora me toca viajar a mí hacia Los Angeles. Mientras me tomo un bocadillo de jamón pienso en como será todo cuando llegue. ¿Qué debo decir, qué debo hacer? No lo sé, no estoy acostumbrado. Llevo mi camisa de "I love DF", para que me de suerte, ahora siento muy cerca mi tierra (extraño sentimiento cuando voy a un festival que intenta borrar las fronteras)

Veo entrar a la gente al avión, es hora. El nervio y la felicidad van en aumento proporcional con el vuelo del avión. Quizás si llegara al espacio exterior sería mas cercano a mi sentimiento, pero también a la cursilería. Así que aprieto el cinturón de seguridad, recuesto la cabeza e intento dormir, pero solo puedo soñar.

He llegado a Los Angeles, es cierto, he llegado a Los Angeles. Llevo siete años autoexiliado en España en busca de una oportunidad para hacer cine, para contar historias y ahora estoy en Los Angeles. Es extraño, lo aprecio, me da ilusión, me hace pensar que ha valido la pena dejar a mi familia, a mis amigos. Ha valido la pena estudiar, prepararse. Ha valido la pena equivocarse con el audio al grabar, el hacer un mal encuadre, el hacer un mal corto. Ha valido la pena trabajar de mesero, de editor, de asistente de direccion, desvelarse, frustarse. Ha valido la pena, pero no ha terminado.

Me recibe un policia que me toma las huellas dactilares, una foto, me pregunta a qué me dedico, a dónde voy, por cuánto tiempo. Es oficial, soy sospechoso para los Estados Unidos de Norteamérica. Lo siento, me declaro mexicano radicado en España y no me cobran exceso de patriotismo, puedo entrar a la tierra de los sueños.

Es ahora cuando tengo mi primer encuentro con el evento al que me han invitado. Un hombre carga una pancarta con el letrero de Pangea Day, levanto la mano y me saluda. Nos saludamos, ahora hablamos en inglés. Entiendo a Michel Gondry, el inglés ya no le pertenece a los anglosajones, es de todos. Hablamos inglés; él con acento gringo, yo con acento mexicano, pero es inglés. Me saluda efusivamente, casi puedo asegurar que está mas emocionado que yo. Se llama Glen, yo Pablo. Dice que sólo me espera a mí, llama a su chofer. Me pregunta sobre mi vuelo, yo sobre el clima. Son cosas triviales que toman su importancia para evitar que los silencios incomodos se acomoden entre los dos. En ese momento, un pequeño coche plateado se estaciona frente a nosotros. Me dice Glen que los organizadores apoyan el movimiento proambiental, viajamos en un coche eléctrico. El chofer se queja, son pequeños, apenas caben maletas en él, pero hay que ser "verdes".

Pablo con su "pasaporte" al evento

Recogemos a Tatdja, una de las chicas de la organización. Es muy simpática, también es la primera vez que esta en Los Angeles, ella vive en New York, es verdad, el evento comienza a tomar un aspecto más global. Al llegar al hotel, nos espera en la puerta Rebekka Grossman, con ella he estado en contacto constante las últimas tres semanas (desde que supe que habia sido seleccionado) Es muy emocionante todo. No paro de agradecerle por sus atenciones, ella sonríe y me agradece a mí por participar con mi corto. Esto sólo demuestra que ellos creen de verdad que el festival lo formamos los creadores. ¿Será que no he dejado de soñar desde que me dormí en el avión a Paris?

Llego a mi habitación, hay un folder con toda la información de los siguientes días. Mañana es el coctail de bienvenida. Esto acaba de comenzar. 

Día 2

Son las 5:30 pm acabo de terminar de comer una hamburguesa enorme y un plato de nachos que parecía no tener final. ¡Debo de llegar a las 6:00 pm al hotel! Bueno, es un pequeño paseo de 10 minutos. Avanzo paso a paso y el estómago me recrimina la ingestión de la comida tex-mex. Lo siento, pienso.

Llego justo a tiempo para cambiarme, me pongo un pantalón de pinzas, una camisa gris y un saco que me he comprado para la ocasión. Que extraño, nunca lo había hecho antes. No sé si se llama madurar o etiqueta social. No lo sé, pero me visto del mismo modo. Entro a la piscina del hotel, no lo puedo creer, ¡han preparado comida para un ejército! Casi vomito de solo verla, me aguanto y pido una botella de agua. Somos alrededor de cien personas, algunos cineastas no han llegado a LA.

Jehane, una visionaria

Nos presentamos entre todos, conozco gente de LA, New York, Río de Janeiro, Oporto, en fin, es alucinante. Tengo la oportunidad de conocer a Jehane (la chica que soñó todo esto) Me acerco a ella, en verdad es una persona encantadora y sincera, agradece constantemente a todos por su participación en Pangea Day, que extraño, nosotros somos los que debemos estar agradecidos (y lo estamos)

Un mundo sin fronteras

El frío nocturno aumenta, he venido a la soleada California, pero llevamos dos días nublados. En una orilla de la piscina comienzan las presentaciones, las premiaciones, las cervezas y las risas. Es increíble, estoy en Los Angeles invitado por un corto de tres minutos acerca del Alzheimer. En ese momento, me doy cuenta de lo fugaz del tiempo. Son siete años, casi ocho, que hice mi tesis de Licenciatura con una novela corta sobre el Alzheimer. Un sinodal me pregunta si publicaré la novela, sin dudarlo, le contesto que no. Prefiero hacer un documental, una pelicula o un cortometraje, pues en México muy poca gente lee. Son siete años ya, estoy en Los Angeles con un cortometraje que hice en una pequena asociacion de familiares de enfermos de Alzheimer en Málaga, España, donde actualmente vivo.

Cuando el amor impulsa se llega al origen de los sueños

La noche oscurece todo, es hora de dormir. Mañana nos espera una larga jornada con gente del medio.

Día 3 (1/2)

Son las ocho de la mañana, este día es muy especial para los que asistimos. Es un día que haremos actividades entre nosotros y con gente del medio. El nervio se presenta y me da los buenos días, qué le vamos a hacer, siempre me acompaña en los actos nuevos.

Salgo del hotel y ya están casi todos mis compañeros afuera. Conozco a un documentalista estadounidense, Mark, me cuenta que tuvo una novia mexicana, tanto a él como a mí nos gusta el centro de Coyoacán, qué tendrá ese sitio que llama tanto la atención. Seguimos conversando hasta subir al autobús, es cierto, el mundo es muy pequeño y todos somos muy parecidos.

Tomo un asiento y junto a mí se sienta Henry, un cineasta de Sri Lanka, los dos nos damos a entender en inglés. Es obvio el cansancio de su rostro, lleva casi 24 horas entre aeropuertos y vuelos, ha sufrido retraso en todos sitios. En nuestros ratos de silencio intento ver algo de la ciudad, es enorme. Quizá sea un ignorante, pero no sé si está ciudad o el DF es más grande. Yo pensaba que mi tierra era grande, sin fin al horizonte, ¡pero Los Angeles también!

Hacemos casi media hora hasta los Estudios Sony. Me doy cuenta que me encuentro en los Estados Unidos de Norteamérica; todo es enorme, grandes arcos en las entradas, grandes carteles que anuncian sus próximas películas. Las cámaras de fotos del grupo no se hacen esperar, desde que llegamos, mientras caminamos hasta la puerta del foro todo mundo graba y toma fotos.

Entramos al foro, es grande, impacta de primera vista. Todo está lleno de sillones y sillas blancas, como si fueran pequeñas salas de estar. Enfrente, sillas negras de plástico frente a tres sillas tipo Hollywood (de esas de madera con tela que parecen de estrella o director) En las paredes una enorme pantalla de 180 grados que pasa fotos y videos de gente del medio. Nos miramos las caras entre todos, es evidente nuestra sorpresa. Todo es para nosotros.

Algunos hacen la fila para tomar jugo, café o un pan. Mi nervio llena el estómago, así que no pienso en comer. Unos cuantos minutos mientras hablamos entre nosotros y una voz en megáfono nos comunica que tomemos asiento en las sillas negras porque Chris Anderson y Jehane Noujaim nos darán la bienvenida.

Jehane y Chris agradecen a los directores

Las pantallas ponen sus nombre, de fondo unas estrellas pequeñas viajando por el espacio hacia la tierra. Al tomar sus asientos, todos aplaudimos su presencia y agradecemos que nos hayan invitado. Los dos hablan de cómo empezó Pangea Day, del deseo de Jehane en TED y de que esto se trata de nosotros. Chris habla de la gran diferencia entre los Oscar o Live Aid ante Pangea Day. Lo principal, que esto no es un evento creado por estrellas de cine o de la música, es creado por los propios espectadores ¿cómo? mandando sus cortos a concurso, siendo elegidos y ahora participando para hablar o dar sus opiniones. No lo pongo en duda, es cierto que asi fue como nos llamaron a cada uno de los que estamos sentados escuchando. Además, desde el primer día nos han hecho sentir eso, que sin nosotros no existiría Pangea Day (curioso porque sin Pangea Day, muchos de nosotros no llegaríamos a mostrar nuestro trabajo a tantos sitios)

También dice Chris, y estoy en total acuerdo, que nunca se ha hecho algo parecido con los cortometrajes porque no tienen un carácter comercial. Se muestran en festivales y poco más (aunque es cierto que han aparecido más programas televisivos, pero no dejan de ser de índole local)

Jehane se muestra claramente feliz, su sueño se ha cumplido he incluso se ha salido del presupuesto inicial, je! La idea era solo mostrar los cortos, pero después pensaron que era igual de importante tener a los creadores el día del evento y así es como hemos terminado las cien personas que aplaudimos ese gesto en agradecimiento.

La voz del megáfono nos dice que es hora de pasar a nuestro sitio. Estamos divididos en grupos de 10 y con un mentor que nos dirige la actividad. Para mi sorpresa, el mentor que toca en mi grupo es Matthew Modine, mejor conocido como el soldado Joker de Full Metal Jacket o el Birdy de Alan Parker. Nos cuenta como se hizo actor, porque le gusta el cine y como poco a poco ha ido entendiendo que todos los seres vivos del planeta somos muy parecidos, solo una cuantas lineas del ADN nos diferencian unos de otros, él dice que somos hermanos.

Es nuestro turno de decir cómo nos hemos convertido en cineastas, el primero en hablar soy yo. Me hubiera gustado escuchar a alguien antes para ver cómo lo hacia, pero no es así. De modo que tengo unos pocos segundos para hacer un autoanálisis de por qué hago lo que hago. Creo que la primera vez que me di cuenta de la importancia de las palabras y las imágenes fue con la revolución chiapaneca de 1994, la del EZLN, pocos en el grupo la conocían. Les explico que fue un movimiento que, entonces, no luchaba por poder ni puesto político sino por Dignidad. Yo tenía 17 años y marcó mi juventud, después vino la carrera, el periodismo y mi tesis sobre el Alzheimer, una novela corta. Que ahora que lo pienso, también es sobre la dignidad. Nunca la quise publicar por la falta de lectura en mi país y dije que algún día haría un documental, una peli o un corto y aquí estoy, en Los Ángeles con un cortometraje sobre el Alzheimer titulado ¿Por qué lo hago?

Día 3 (2/2)

El resto de mis compañeros habla sobre su propia experiencia para convertirse en cineasta. algunos viven de ello, otros lo combinan. Todos coinciden en contar historias que han vivido, sobre el Libano, sobre Palestina, sobre Inglaterra, sobre su familia. Todos tienen un motivo, dignidad, origen, raíces, compromiso, encuentro, todos somos personas con ago que contar y hemos encontrado en la imagen el mejor aliado para hacerlo.

El día continúa entre exponentes, preguntas. Es evidente el amor al cine que corre por el aire, de ese cine independiente, comprometido, no por nada la mayoría de la gente que viene hoy son documentalistas.

En una crisis de guionistas a nivel mundial (no me refiero exclusivamente a la huelga de Hollywood) por la falta de historias originales, el documental ha encontrado un apoyo tanto en audiencia como en exhibición. Es un género muy difícil, pero viendo a mis compañeros me doy cuenta que recompensa muy bien a nivel personal.

Antes de la pausa para comer se hace la bienvenida a la figura más importante (por lo menos para mi) que nos visita este día: Lawrence Bender. El tema que le toca discutir es si el cine de autor está muerto o no. Es interesante la figura de él como exponente de este tema, se trata del productor de Quentin Tarantino, entre otros directores y películas independientes de Estados Unidos.

No hay cuestionamiento para él, el cine de autor sigue vivo, pero deja claro que esto es un negocio y las películas tienen que vender de todas formas. Son pocos los que se arriesgan en creer en un director novel y pocos los que se ven recompensados. Después del éxito de Pulp Fiction, todo mundo ha querido convertirse en el siguiente ícono del cine indie. No es sencillo, ni es la meta. Uno tiene que escribir su historia y hacerla, cita a Robert Rodríguez: "si quieres hacer cine, hazlo".

Lawrence Bender recibe el demo de Pablo

Al contrario del resto de exponentes, que dicen que no le encuentra mucho sentido a realizar cortometrajes, él dice que es una buena escuela y además, productores como él, pueden ver ahí el trabajo de algún nuevo director. Termina su charla, me levanto rápidamente y me acerco a él. Le explico que hace ocho años dejé mi país para convertirme en cineasta y que ahora que lo tengo cerca me gustaría poder darle mis trabajos para que los vea. Me sonríe y toma mi demo. Accede a tomarse una foto conmigo, creo que el nervio y la felicidad que me inunda el cuerpo es evidente en mi sonrisa.

Otro compañero hace lo mismo, le deja una copia de su cortometraje y en esta ocasión yo le tomo la foto. No podemos creer nuestra suerte, los dos nos damos las manos y salimos a comer con el resto del grupo.

Después de la pausa, se nos dice que hay que hace una actividad nueva. Con todo lo que hemos aprendido, debemos hacer un corto con un teléfono móvil, entre los diez de cada grupo. En un principio no se nos ocurre nada, al menos a mí. El resto de mi equipo comienza a decir ideas, poco a poco van tomando fuerzas. Es la primera vez que veo que diez personas trabajan para buscar un fin sin discutir ninguna vez y siempre buscando el mejor resultado para todos.

Por fin la idea sale de Mathew, sabemos que todos formamos una sola "telaraña" y que lo que le pase a uno afecta a todos. Pues escogemos a varios que deben tirarse al suelo para formar la telaraña, otro hace la coreografía, yo tomo el teléfono y pido una escalera para poder hacer la toma. El resto de grupos nos observan porque hemos tomado una buena parte de foro, además, yo estoy subido en una escalera de dos metros y tengo pegado el teléfono con cinta scoth a un pedestal de micrófonos para poder subir la cámara más alto. Al más puro estilo Robert Rodriguez.

Todo avanza poco a poco, empiezo a dirigir algunos movimientos. ¡Estoy dirigiendo a Mathew Bodiu! No lo puedo creer, je! Es algo pequeño y entre amigos (así lo sentimos) pero se siente muy grande dentro de mí. El día termina y entregamos las tarjetas de teléfono para que monten el ejercicio que estamos haciendo. Es una locura, jejeje En fin...

Al final, salimos a cenar en los estudios Sony, es impresionante, tienen una ciudad construída ahí adentro. Me siento con un par de chicos que no había conocido, nos presentamos y comemos. El día termina.

Tomamos el autobús de vuelta al hotel. Hay que descansar, mañana es el programa. De regreso, es evidente que el día de hoy a unido a todos. Me siento muy afortunado de estar aquí.

Día 4

Me despierto temprano, me ducho, me visto y salgo a desayunar con el resto de mis compañeros. Es emocionante, llevo cuatro días con ellos ¡y todavía sigo conociendo más personas!

Salimos al autobús, la emoción es evidente en cada uno de nosotros. Hemos venido para este día, sin embargo hemos recibido más de lo que siempre esperamos. En el camino a los Estudios Sony, las calles se funden con los recientes recuerdos de estos días, con la espera de venir a Los Angeles, con los sueños de que se puede llegar a cualquier punto que uno desee. Al llegar a la antesala del foro donde se va a emitir el programa, comienzan los rumores, no todos los cortos van a ser emitidos durante el programa de televisión, otros sólo serán por internet. Esto no desanima en lo mínimo, formo parte de una causa que va más allá del simple hecho del protagonismo, el trabajo de otro compañero, también es el mío, al fin y al cabo, buscamos lo mismo, borrar esas líneas que nos dividen a unos y otros.

No dejo de pensar en mi familia que está conmigo, que vino desde México para compartir este día, no dejo de pensar en mi mujer que está tomando fotos de cada segundo, no para de pensar en los amigos alrededor del mundo que saben que hoy estoy aquí.

La antesala se llena, se esperan poco más de mil personas de público en el foro. Me empiezo a dar cuenta de lo grande que es Pangea Day, es cierto: ¡hoy se va a unir el mundo!

Entramos al estudio, a los cineastas nos sientan en una parte del estudio cerca del escenario. El foro es inmenso, está dividido en una plataforma central conectada con dos pasillos. Los presentadores están parados frente a mí. Se hacen varios ensayos, gritamos, aplaudimos, no hace falta que nos lo pidan, la adrenalina sube por todo el cuerpo.

... 3, 2, 1 comienza. Sin hacer esperar sueltan un corto bellísimo (The ball) sobre la falta de conciencia del uso de condones en África, es divertido, con buen ritmo, es genial. Tengo la sensación de que el programa será un éxito. Las horas pasan, conectamos con Londres, con Cairo, hay gente alrededor del mundo viendo el programa, en México, en España, en Canadá, en Perú, en Alemania, dentro de mí me siento que el mundo quiere mejorar, la revolución está ocurriendo. Hay nostalgia de los grandes directores por su revolución del 68, así lo plasman sus películas, los jóvenes ya no pertenecen a una generación X, hay compromiso con la ecología y más conciencia por los desfavorecidos, la revolución lleva tiempo formándose en blogs, en videos, en fotos, la tecnología puede ser utilizada para unir, así lo voy comprobando a lo largo del programa.

Conozco a un niño soldado de Sierra Leona, una madre judía unida a un joven palestino por el dolor de perder a un familiar por parte del bando contrario. Ya Basta, no quieren venganza, quieren paz, ex-pilotos que ya no quieren luchar entre ellos. La gente quiere paz, hace falta conocernos mejor, tener conciencia del otro y sobretodo, respetarnos.

¿Por qué lo hago? (Why I do it? - Pablo Olmos Arrayales

Pablo Olmos Arrayales y su corto: ¿Por qué lo hago?

Jehane sale al escenario, su felicidad es evidente y la nuestra enorme. Le gritamos, aplaudimos, y agradecemos por creer que nuestros trabajos pueden ayudar a que esto sea un mundo mejor. Cuatro horas pasan entre risas, suspiros, rabia, esperanza, una enorme esperanza de que se puede hacer algo, se puede hacer todo.

El programa termina, creo firmemente de que ha logrado su cometido. El cine no puede cambiar el mundo, pero la gente que lo mira sí.

Me levanto del asiento, me voy con mi familia y mi mujer, estamos felices. El corto no lo han emitido, pero no importa, formamos parte del Pangea Day y dentro de mí sé que esto acaba de empezar...

Saludos
Pablo

3 comentarios:

Mina dijo...

Es importante que se destaque la otra faceta del director y saber que lo llevo a realizar el trabajo de la forma en que lo hizo.

Por otra parte hubiera estado buenisímo que te facilitara el corto para que lo pudieramos ver.

Saludos

Raúl Luna dijo...

Hola Mina,

De hecho viene una liga al inicio del post que nos lleva al corto, pero igual y edito el post y lo coloco nuevamente.

Por otra parte, yo también considero importante conocer sus motivos.

Gracias por el comentario.

Saludos
RL

polmos dijo...

Hola Raúl, Mina

Perdón por no pasarme antes, pero aquí estoy, je!
Sobre su pregunta, bueno, me interesó el tema del alzheimer cuando hice mi tesis de graduación.
Creo que es importante mostrar temas que no estén tan saturados en los medios, para poder aportar algo más.
De ahí que me decliné por esta enfermedad (hablo de 7 años atrás) sentí y siento, que en México no es una enfermedad muy divulgada debido a que la población en su mayoría es joven, pero será una enfermedad muy extendida dentro de unos 40-50 años, cuando se invierta la pirámide generacional.
Creo que es importante sensibilizar e informar a la gente antes, para que conozca la enfermedad e investigue sobre ella.
Esa fue mi tesis, una novela corta sobre el alzheimer, pero también estoy consciente de que la población no lee tanto y por eso decidí hacer un corto y quizá un largo en un futuro, je! para que más gente pueda conocer este mal.
Creo que esos son mis motivos, no sé, si necesitan algo más, estoy para contestarles ok?
Muchas gracias y saludos
-Pablo
www.polmos.imeem.com